Un dia nazco de nuevo en la matriz de un tronco tostado.
El otro sobrevuelo la faz de mi tierra y la miro condescendiente.
El otro recuerdo recuerdos que no abarco y entonces una cascada inversa me consume desde adentro.
Su flujo asciende y me corona, y como en un momento me doy cuenta.
Luego me miro, obnivulado, me lavo las manos.
Que no se te vaya la idea, que no se te vaya la idea.
Y entonces salgo apurado.
El otro me senté a escribir lo que ya olvidé.