domingo, 19 de mayo de 2019

Destella, revienta mi cauce que esfuma
La tierra que piso, y entonces saldré volando.

Las voces de mi tiempo a la espera.
Buscan gritar en desafuero.
La algarabía de mi presente.

Pero todo acá se queda
En una medianoche ficcional.

Tan lúcida, tan suspendida:
Los adoquines refractando la luz
Amarillenta de los postes.
Y que la tierra huele a mojada.

Sed de sedas rozarse
Humeda y suave es la quietud de tu boca
Como de estallido sordo y cada esquirla
Me desangra al dia siguiente