Recuerdo
Cuando emergias de tu hemisferio
Y tus manos me quemaban la cara:
La señora riéndose sola
Cuando emergias de tu hemisferio
Y tus manos me quemaban la cara:
La señora riéndose sola
No pudimos haber sido
Más insignificantes
Tú y yo, cielo mío
Delirando juntos las estaciones de mañana
El invierno y sopaipillas con chancaca
La estufa solemne y sus fierros estoicos
Ventanas vaporosas y cocadas hechas
Con las manos sucias
Ambos éramos felices, eran los instantes
En los que nuestra simbiosis ya no parecía absurda
Existíamos, y yo te miraba hacia arriba.
Mi madre solía pensar
Que era a dios a quien buscaba
Ella desbordaba su pecho al cristo sufriente
Y me felicitaba, por haberla hecho creer
Un poco más
Que el otro día.
La verdad
Es que no la culpo
Tu sempiterna sonrisa y tu caricia del mundo en revuelo
Tu mano helada y presente: vivíamos tu invierno.
Más insignificantes
Tú y yo, cielo mío
Delirando juntos las estaciones de mañana
El invierno y sopaipillas con chancaca
La estufa solemne y sus fierros estoicos
Ventanas vaporosas y cocadas hechas
Con las manos sucias
Ambos éramos felices, eran los instantes
En los que nuestra simbiosis ya no parecía absurda
Existíamos, y yo te miraba hacia arriba.
Mi madre solía pensar
Que era a dios a quien buscaba
Ella desbordaba su pecho al cristo sufriente
Y me felicitaba, por haberla hecho creer
Un poco más
Que el otro día.
La verdad
Es que no la culpo
Tu sempiterna sonrisa y tu caricia del mundo en revuelo
Tu mano helada y presente: vivíamos tu invierno.