jueves, 24 de mayo de 2018

VII.


Desde esta ventana sueño el mundo
Las formas y los entes me asechan
Me escondo, escurridizo
Me deslizo por los rincones
Silencioso, soy el producto en fuga de una maquinaria terrible
Y pues nada soy, al final del acto
Sepultado quedo en los cimientos de tu levedad omnímoda
Pareces el rostro desnutrido de un dios temeroso de sí mismo
A la espera de cualquier movimiento
Aun el susurro mustio del pétalo, de la hoja
Sucumbir a tu mirada fulminante
Hierve la tierra, se alzan los titanes
Callado queda el mundo
Y tal vez me equivoco
Deseo estarlo.

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