Rehúyo este velo del abismo
Grandilocuente, callo mi silencio
Esta mudez de ceniza opaca
La cubro de palabras absurdas.
Escribo con manos en los grilletes
Pues hoy ya nada nos ampara
Hijos de nadie, bastardos, nosotros
Los extranjeros errantes del mundo.
Nietos de nuestros destronados dioses
A la deriva del éter, alienados
Ya nadie nos sostiene la cordura
Ya nadie nos vela este abismo.
Entonces busco, entonces, encontrarte
Palabra mía, poema absurdo
¡ Oyeme! Te digo : amárrame fuerte
Con fuerza a mi despiadada condena:
Que las palabras tracen el bosquejo
Surco del sueño mío y el nuestro
Que sea mi cárcel la que me libre
Lejos de este tiempo putrefacto.
Y que sean nuestros hijos
Quienes nos lloren, ebrios de nostalgia
Vástagos de humanidad sufriente
Quienes encontrarán, en nosotros, lo inverosímil.
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