jueves, 15 de diciembre de 2016

II.

¿Acaso no vez mi frente deshojarse?
Arrebato, destejo mi rostro, deshilo cada uno de ellos.
Esta es mi sinceridad repugnante: ya no tengo nada
Más que zorzales negros cruzando
Erráticos, vertiginosos, esporádicos: revuelo de sombras que maldigo y no entiendo
Pero esto soy, y te amo
Te amo tanto.

Y perdóname, por no sembrar la tierra
Y encontrar en ella un sentido
Tantos soles y sólo contamos uno
Jamás podré darte nada
Pero de estas aves todas te ofrecería
Aunque sólo sea por un segundo
Mataría por ello, moriría por ello.

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