jueves, 19 de marzo de 2020

¡Ay, querida! ¡Todo lo que tu ser encierra, y lo que mi recuerdo no captura! Me pierdo, desvarío extasiado en cada fragmento de memoria, en cada esquirla de instante como desalojada de su segundo. Como los elementos de un cuadro que estalla, nos recorro: tu memoria me atraviesa como cascada. Entonces, me pregunto: ¿quién coronará mi homenaje solitario? ¿Qué visión de tu cuerpo pondrá fin a mi quejido inaudible?, ¿a mi respiración agitada?, ¿a mi sentir palpitante?, ¿a mis pies contraídos? Nada: grito, pienso mirarte desde aquí, desbordado, completa entre cada una de las figuras; sonrío, querida, sonrío y digo: ¡Ay querida! ¡Todo lo que tu ser encierra, y lo que mi recuerdo no captura!

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