confines aparentes
el galope suelto, al borde, salto al encuentrolas manos del cielo ¡alzadlas bien alto!
es la luna atravesarme
la catedral y el cielo violáceo
arriba desde arriba
y me pregunto, aún frente a todo
¿cuándo seré feliz de nuevo?
la pregunta se plantea a sí misma (como multiplicar una matriz por sí misma)
¿he sido feliz alguna vez acaso?
No, jamás lo he sido, confiesa el espíritu
¿Es la eudamonía un ideal viable?
¿Es mi deseo ingenuo?
No lo sé
Pero sé que no entiendo
Si dejara de desear, entonces no desearía nada
Y entonces, si dejara de desear, ¡entonces no desearía nada!
La libertad y la cárcel perpétua
¿Es esta la condición inexorable del hombre?
No, esta es la dualidad en paradoja, inescindible de la vida.
¡Derrumba esta torre! ¡Hazla añicos!
Desafía cada elemento, cada corpúsculo de vitalidad que me constituye
Cada fibra, ténsala, sométela hasta el punto de romperse
Quiero deshilar cada tajo, cada punto decantado sobre la herida
Sumergirme en la cálida sangre de mi sufrir
Cada pisada, el salpicar del infante jugando en un charco de sangre.
Desde ella emergerá un ave blanca, prístina como ninguna, translúcida por sí misma, mirará al sol elevando de mi destino a un nuevo paisaje. Desde donde noé avistó la nueva tierra.
Los montes se erigen en medio de este piélago inmenso.
Y es así como sucumbe cada instante
Como mi vida merece ser vivida
En despedida eterna, a la deriva
Al encuentro nuevo, de mis confines aparentes
El galope suelto, ¡salto al encuentro!
No hay comentarios.:
Publicar un comentario