Mi vendaval en los cristales
del aire del anhelo, del alma nueva.
Desborda, encalla y destroza
¡Revienta la estrella! ¡danza, delira y subleva!
Estoy por hundirme en los ecos de allá afuera
En las voces urgentes de serendipia.
En el llanto, tanto, bello que me lleva.
A la comunión vuela, por ella... por ella...
Pero ella no es ninguna, y por ello ni pregunto.
¿Serás tu, Dios, acaso?
La luz del camino a la estrella.
Cuenta secretos, cuya voz, aquella
Me atraviesa entero, como en pie de guerra
A la escaramuza salto, el verso en lanza
Que a la sombra hiera
Es mi voz que en tropel avanza.
Galopante y furiosa que danza ¡qué danza!
Honra al tránsito del alma, el anhelo que me desvela
Devela mi canto, el que por ella vuela.
Vendaval que volante revuela,
El aire, del anhelo, del alma nueva.
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